Desde finales de los 70, Patrick Demarchelier ha llevado a las mujeres a soñar gracias a sus portadas en Vogue, Elle, Glamour o Rolling Stone.
Este prestigioso fotógrafo francés a quien recientemente hemos visto tras la campaña de Longchamp y quien nos dejó uno de los últimos retratos más bellos de Gisele Bundchen para la revista Harper’s Bazaar, fue más conocido en otra época por ser el fotógrafo oficial de la Casa Real Británica por orden expresa de la Princesa Diana, a quien le gustó la experiencia de ser retratada por él.

Demarchelier sabe como pasar de plasmar la sensualidad y el deseo en los calendarios de Pirelli a crear una imagen dulce y sofisticada para marcas como Dior, Vuitton, Céline o Chanel. Además, es el autor de carteles como el de James Bond o Sex and the City entre otras películas.
En cualquier caso, es considerado un artista y ha llegado incluso a presentar sus obras en grandes museos como el Petit Palais, de Paris.

Un fotógrafo es alguien frágil. Debemos renovarnos constantemente. Para mí, cada proyecto es un nuevo reto, y todo lo que hice antes queda olvidado”

Últimamente su hijo le está ganando en fama pues con a penas 30 años ya se ha hecho un hueco en el mundo de la moda también como fotógrafo. Sencillos, realistas, con pasión por la imagen en bruto, por mostrar las cosas tal y como son, sin retoques… ¿Se puede pedir más? Una cosa es hacer fotos, y otra es hacer arte.

Puedes visitar su web y ver una representación de sus trabajos en www.demarchelier.com