Mucha gente me ha preguntado mi opinión sobre la campaña de Loewe. Creo que ya hay bastante información en la red sobre las “perlitas” que deja caer el anuncio y como dicen en el periódico El Mundo “unos pocos jóvenes atontados”. Creo que si aun no habéis llegado a una conclusión (muchos os dirán que es porque no sois target de la marca) basta con que naveguéis un poco y podréis encontrar numerosos artículos explicando lo increíble de la “hazaña” y otros tantos tachándola de ridícula, soez y otros descalificativos que no hace falta repetir.

Tal vez yo no sea público de Loewe, al menos no un potencial cliente, y al menos no por el momento (muchos dejarán de leer aquí mi opinión, sobre todo creativos “súper guais” o mentes privilegiadas que piensan que los no-pijos no debemos opinar), sin embargo voy a hacerlo porque soy de las que miro todas las colecciones de la marca, de las que babea los escaparates, hace circulitos a los artículos de lujo de las revistas, cuida los pañuelos y “herencias” de su madre o de su abuela y sobre todo, de las que calcula cuanto debe ganar al mes para poder permitirse uno de esos… Pobre infeliz ¿no? Quizás no lo haga nunca y solo sea que me gusta soñar, pero no por ello dejo de ser target de la marca, ¿quién sabe lo que tengo yo en mi armario, o lo que puedo guardar en él dentro de un par de años?…

Pero también me quiero mucho a mi misma, trato de no parecer “tontita”, de reflejar lo que soy, lo que me ha costado llegar hasta aquí, mi trabajo diario y mis estudios… Siempre me han enseñado a no ir por la vida diciendo cosas como: “es un rollo eso de hacerse mayor” o “que guay” mientras me toco el pelo sin parar, y trato de parecer “súper-superficial”… Sin embargo estos chicos del anuncio son reales, no están posando, son así, son fotógrafos, diseñadores, actores… y me parece bien que se reflejen tal y como son. Por mi parte no voy a imitarles para pertenecer al “clan Loewe” pero tampoco voy a tacharles de “atontados” porque conozco a mucha gente como ellos y realmente son así, sin maldad, sin la intención de levantar un País en su contra o revolucionar el mundo twitter.

El problema que hay aquí es la “fiebre loca” por lo viral, por impactar, por hacer que tu marca suene (sin importarte demasiado los azotes de la sociedad o las diferentes opiniones), lanzas al mundo cualquier cosa y mientras suene parece que está bien hecho. La marca quiere rejuvenecerse, (¡que novedad!, esto es ya obvio en todas las marcas de lujo), el público que tenían hasta entonces se va a acabando y necesitan captar nuevas generaciones. Entonces, ¿Han hecho un estudio para comprobar que así somos los jóvenes (potenciales clientes) de su marca? ¿O así es como quieren que seamos? ¿O tal vez se han dejado llevar por la “fiebre loca” de lo viral?

Cada vez son más las marcas que se están dejando llevar y rozan un poco el ridículo, recordemos a Pitbull poniendo la música (y los movimientos robóticos) a Lanvin estas pasadas navidades, o aquello que hizo Hermès con un graffitero para llegar a un público más joven… Se incorporan nuevos creativos y planners estratégicos en los departamentos de comunicación de las marcas, mentes frescas que quieren innovar, desconocimiento de las nuevas generaciones que llegan y que son totalmente distintas a lo que nos han mostrado hasta ahora, desconocidas, difíciles… Las marcas de lujo se atreven con cosas que no habíamos visto hasta ahora, están apareciendo en nuevos campos en los que antes no se atrevían como el cine o internet.

Tal vez no nos guste demasiado lo que ha hecho Loewe, pero tiempo al tiempo, si Dior ha conseguido rejuvenecer su marca con una de las piezas más increíbles que vimos este invierno y que además era arriesgado y aun así triunfó, los publicistas españoles estamos cerca de alcanzar esa perfección, estoy segura, solo necesitamos tiempo, asimilar el cambio, pensar las cosas… y copiar a Dior y su película J’adore.

Así si se rejuvenece una marca”.