Que duro debe de ser jugarte la vida cada día tan lejos de los que dan sentido a la tuya.

Parece mentira que en medio de estas innecesarias guerras y tragedias encontramos también historias de alegría y felicidad. Historias que nos muestran que al final bajo un uniforme encontramos personas con vidas e historias comunes, hijos, esposas y familia que en la distancia sufren su ausencia.

Hay quien se echa la mano a la cara porque no cree lo que ve, quienes su corazón le da un vuelco y no saben como reaccionar, quienes no contienen las lágrimas, los que gritan o el que solo puede correr…, Lo que está claro es que todo el mundo experimenta la misma necesidad de fundirse en un abrazo ansiado y necesitado.

No imagino lo que se debe sentir en estos casos, pero lo que si tengo claro es que todas estas reacciones demuestran que es algo muy fuerte y se vive como un momento mágico.