Nos sumergimos en agosto, el mes de las vacaciones por excelencia. Nos vamos a la playa y disfrutamos del suave mecer de las olas, de las aguas cristalinas y de la cálida luz del sol rozando nuestra piel. Empezamos a vivir como sirenas, sin salir del agua.

Las sirenas eran famosas en la mitología por ser hermosas mujeres que seducían a los hombres para guiarlos hasta su perdición. Las Sirenas hechizaban con sus encantos. El canto de una sirena era un engañoso anuncio de los placeres del mundo terrenal…